viernes, 11 de agosto de 2017

Nadie es dueño del amanecer, hoy en El Periódico.

Hoy una reflexión muy particular.




Había una vez un guapísimo joven, una persona tan campechana y libre como su voluntad le permitía, un buen día fue a darse un baño a la playa y como por arte de magia perdió todo, todo menos su talento, se convirtió en un “juguete” inteligente, si se le caían las lágrimas alguien como tú se las tenía que enjugar, cuando sentía hambre sin tu ayuda no podía comer, su tristeza la metió en un saco muy, muy grade y la cambió por alegría y la compartió con mucha gente como tú, no podía jugar, pero sabía como sacar una sonrisa del desconsuelo; se dejaba besar, vestir, acariciar... aunque su día, aquel que la magia le arrebatara el hechizo que hacía mover sus músculos, no le impedía apretujar con la mirada a quien como tú lo elegía como amigo, lo más simple, como era rascarse cuando tenía un picor intenso, agudo, rabioso... se lo tenía que aguantar varias veces al día, lo que tampoco le impedía sonreír, él, aquel joven descubrió con el tiempo que la felicidad se puede inventar de la nada, que el calor no sólo proviene del sol, si no del roce afectuoso de familiares y amigos, y sobre todo entender que la vida es una fortuna si te olvidas de querer disimular la realidad.
Moraleja, nadie es dueño del amanecer, sólo es amo de como afrontar la adversidad.
A.Hinarejos

23-10-16