miércoles, 18 de enero de 2017

Recordando. Leo entre pensamientos



Leo entre pensamientos.
Vivo frente al mar, me encanta observar los diferentes matices que el piélago mimetiza según el tiempo que hace, soy uno más, vivo junto a mi hijo y mi compañera, la opción que me daba en aquellos tiempos la administración era encerrarme entre cuatro frías paredes donde morir con mucha pena y poca gloria, ahora pasado el tiempo y hasta hace poco sin mucha ayuda, “leo” entre pensamientos que mi vida está dentro de cuatro paredes, como la de todo el mundo, las paredes cristalinas del universo, que el crimen”organizado” de poner a una persona joven dentro de un caserón es tolerado por una sociedad suspicaz, insegura, aniñada... ...Una sociedad inmadura, que prefiere visitar de vez en cuando a su familiar, amigo... y verlo vivo aunque sus pensamientos estén tan marchitos como la misma sociedad. Está suficientemente demostrado que a cualquier persona, también una persona que haya nacido en España, no hace falta recluirla en una “cárcel” llamada residencia por el hecho de quedarse tetrapléjica, un servidor disfruta y trabaja todo lo que puede sin mover un músculo... ...No soy ni más, ni menos, sólo una persona corriente que aprovecha el sabor inconfundible del placer para intentar ser lo más feliz posible.
18-10-14

A. Hinarejos

lunes, 9 de enero de 2017

Año Nuevo problemas viejos



Año Nuevo problemas viejos: en el metro no puedo entrar porque al necesitar a alguien que me pase la tarjeta para validarla la máquina detecta dos personas y no la acepta, a esperar a algún responsable que me abra manualmente para poder pasar, hoy un cuarto de hora. Luego en Bankia el lumbreras de turno me ha tenido media hora para darme un dinero mio, su argumento ha sido que si no puedo firmar que me busque un autorizado, a lo que yo le he respondido que mi autorizado soy yo, pero él erre que erre, que si no firmo no me da mi dinero, pues bórrame de la cuenta, de la hipoteca y de... en fin le digo si puedo hablar con el director y me ha dicho que ya habla él, que me siente en un banco que había por allí, ni se ha dado cuenta que ya estaba sentado en mi silla de ruedas, después de quince minutos viene con unos papeles y me dice que se los traiga mañana firmados por un autorizado, yo le he contestado que mi autorizado era yo, que lo que me estaba contando eran cosas del siglo pasado, al final me ha dicho que pusiera la huella en un papel y así sin nada más me ha dado mi dinero, a todo esto se ha ido haciendo una cola de gente, que por cierto iba oyendo todo nuestro debate. En fin año nuevo problemas viejos, lo que a ti te cuesta cinco minutos yo con suerte lo arreglo en cuarenta.
09-01-17