lunes, 2 de julio de 2012

La Boqueria


Estaba la plaza atestada de gente, el animal un ejemplar digno de la admiración de todos sufría no sé desde cuando, los flases de las cámaras de fotos, incluso de algún que otro móvil captaban su figura, la verdad, que a mi me quedó aquella imagen como recuerdo de lo que el ser humano es capaz, el rey, el más inteligente, el dueño de todo… evidentemente nadie criticaba el hecho de que aquel animal estuviera allí y en aquellas condiciones, casi, casi era una cosa normal, el físico de aquel bicho era lo que les hacía fotografiarlo y si más no, contemplarlo algunos minutos, la verdad que procedimientos así deberían estar regulados por la ley, en este caso en concreto se trataba de un ejemplar de bogavante de unos tres kilos probablemente el tatarabuelo de su "clan". Aquel animal por edad tendría que estar indultado, pero no sólo lo habían cazado sino que al igual que todos sus descendientes y ascendentes, le esperaba una agonía interminable por inanición, ya que sus pinzas estaban sujetas con una banda elástica. El ejemplar había "toreado" al ser humano durante toda su vida, pero la crueldad empírica no solamente ha acabado atrapándolo sino que lo exhibe maniatado a la espera de que lo compren para cocerlo vivo.

Aunque no se queje, aquel ser también tiene vida.